En una entrevista a EVHgear.com, Jeff Waters recordó su reacción cuando Alice In Hell se convirtió en un álbum de referencia en el medio del Heavy Metal. “Fue el mayor lanzamiento independiente de 1989. Solo era un chico fiestero, que vivía en el sótano de la casa de sus padres. Nunca habíamos hecho una gira. Roadrunner nos haría feliz con 20 mil copias vendidas [...]. Lo siguiente, Never Neverland, fue aún mayor, pero después comenzó a caer el metal en Norteamérica. En Europa aún nos sustentaríamos en mas de dos trabajos. Es increíble ver a personas que aún disfrutan de aquellos discos”.
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