METAL LATINO, LA TRANSGRESIÓN HEREDADA
Por: Mario Cayón
En esta horas a días de haberse conmemorado otro aniversario de el golpe de estado mas sangriento de mi país, decidí escribir esta vez aunando este sentimiento que embargo a toda Latinoamérica con nuestra trágica historia de democracias perdidas, pueblo en lucha, sueños rotos y realidades esquivas para el latino caminante. En este sentido quise hacer un recuento de cual había sido el papel que había cumplido el heavy metal en frente a estas realidades, y cual fue el legado cultural que os deja no solo el metal sino el rock pesado en esta historia.
Haciendo un poco de historia y habiendo recaudado información de las grandes bandas que dieron formación a este bloque metalero Latinoaméricano en décadas, habiendo pasado por los 70 con Tarkus, Armagedon y Masacre en Perú, Animal y Basca en Ecuador, Judas y Carbure en Colombia, Trueno Azul y Metamorfosos en Bolivia, Turbo, Criminal mas acá en Chile, y V8, Hermetica, Horcas, Malon y Rata Blanca en Argentina, sin olvidar los consagrados Angra y Sepultura en Brasil mas muchísimas otras en otras partes del continente. Como corolario a este recuento histórico del metal en Latinoamérica, observe que el aporte al mundo no solo es cuantioso desde el punto de vista emocional, de publico, de existencia de la movida con raíces muy profundas, sino que también hay un hilo conductor “La transgresión como herencia”. Provenientes de países castigados, como los nuestros latinos, de clases obreras reprimidas, de pobreza de 500 años, de conquistas inacabadas y de cruces impuestas, de inmigrantes por el pan, de emigrantes de cerradas puertas, de policías persiguiendo la sangre rockera, fue el metal el escape mas fiel también para la cultura alternativa y combativa para décadas atrás que los jóvenes de estas latitudes encontraron atrás del sonido de guitarras distorsionadas, de dobles bombos y de agudos o hasta gritos sobre un pentagrama de acero.
La transgresión en la post modernidad no pasa por otra cosa que no sea pensar, que no sea combatir realmente por un mundo mejor, y esas son las banderas que el Heavy Metal. Se dice que esta cultura metalera se diferenciaba del Hippismo en la esencia de que ya no era considerada transgresión la droga, el alcohol, sino en un mundo corrompido, de muerte y destrucción, de mentiras y engaños, el heavy metal llevaba consignas y banderas de valores, de viejos valores medievales, del honor y el orgullo de defenderlos aun en tiempos de represión en nuestros países. Décadas de gobiernos militares donde nuestra movida metalera no podía ser bandera al viento, hoy me hace feliz ver las familias entras en los Shows, con sus niños, con sus remeras, con sus esposas embarazadas, existiendo y coexistiendo con el mundo, al que alguna vez gracias a esa herencia de transgredir y mejorar, podrán ver nuestros hijos una tierra mejor. Orgullo metalero, de todos los hermanos del mundo de esta cultura, pero orgullo de la herencia latinoamericana del Metal.
Haciendo un poco de historia y habiendo recaudado información de las grandes bandas que dieron formación a este bloque metalero Latinoaméricano en décadas, habiendo pasado por los 70 con Tarkus, Armagedon y Masacre en Perú, Animal y Basca en Ecuador, Judas y Carbure en Colombia, Trueno Azul y Metamorfosos en Bolivia, Turbo, Criminal mas acá en Chile, y V8, Hermetica, Horcas, Malon y Rata Blanca en Argentina, sin olvidar los consagrados Angra y Sepultura en Brasil mas muchísimas otras en otras partes del continente. Como corolario a este recuento histórico del metal en Latinoamérica, observe que el aporte al mundo no solo es cuantioso desde el punto de vista emocional, de publico, de existencia de la movida con raíces muy profundas, sino que también hay un hilo conductor “La transgresión como herencia”. Provenientes de países castigados, como los nuestros latinos, de clases obreras reprimidas, de pobreza de 500 años, de conquistas inacabadas y de cruces impuestas, de inmigrantes por el pan, de emigrantes de cerradas puertas, de policías persiguiendo la sangre rockera, fue el metal el escape mas fiel también para la cultura alternativa y combativa para décadas atrás que los jóvenes de estas latitudes encontraron atrás del sonido de guitarras distorsionadas, de dobles bombos y de agudos o hasta gritos sobre un pentagrama de acero.
La transgresión en la post modernidad no pasa por otra cosa que no sea pensar, que no sea combatir realmente por un mundo mejor, y esas son las banderas que el Heavy Metal. Se dice que esta cultura metalera se diferenciaba del Hippismo en la esencia de que ya no era considerada transgresión la droga, el alcohol, sino en un mundo corrompido, de muerte y destrucción, de mentiras y engaños, el heavy metal llevaba consignas y banderas de valores, de viejos valores medievales, del honor y el orgullo de defenderlos aun en tiempos de represión en nuestros países. Décadas de gobiernos militares donde nuestra movida metalera no podía ser bandera al viento, hoy me hace feliz ver las familias entras en los Shows, con sus niños, con sus remeras, con sus esposas embarazadas, existiendo y coexistiendo con el mundo, al que alguna vez gracias a esa herencia de transgredir y mejorar, podrán ver nuestros hijos una tierra mejor. Orgullo metalero, de todos los hermanos del mundo de esta cultura, pero orgullo de la herencia latinoamericana del Metal.

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