Cinco años con Ozzy Osbourne son suficientes para que Gus G. contara historias memorables. Una de ellas fue compartida con RockOverdose.gr. “Estábamos en Finlandia y él llegó diciendo que no había dormido casi nada. Pregunté el motivo y me dijo que miro al lado y vio que el reloj marcaba las 9:15. Se levantó, tomó un baño, acomodó su ropa y cuando abrió la ventana, estaba todo oscuro. Sólo así se dio cuenta de que no eran ni siquiera las tres de la mañana y no pudo conciliar el sueño nuevamente. Todos los días a su lado son especiales y de risas garantizadas”.
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